
En general, la mayoría delos presidentes actuales carecen de las vivencias necesarias, no ya como ex jugadores de fútbol profesional, sino como meros practicantes de este deporte en cualquiera de sus categorías y, como consecuencia de ello, carecen de conocimientos técnicos ya sean teóricos o prácticos, para dirigir con la requerida solvencia, un club de fútbol profesional en el ámbito deportivo donde, necesariamente, independientemente de sus conocimientos técnicos, van a tener que asumir y delegar responsabilidades en cada una las áreas que componen el organigrama deportivo del club.
En este sentido, debe resultar complicado saber elegir y rodearse de las personas y técnicos más apropiados para los distintos cargos ejecutivos que van intervenir en el desarrollo de la actividad deportiva del club al que dirigen. Por lo que, presumiblemente, la acción de seleccionar a los profesionales adecuados en los que deba recaer la responsabilidad de liderar cada departamento se convierta en un acto de fe.
De inicio, el nuevo presidente se encuentra con una organización compuesta por personal y profesionales (algunos con contratos blindados) a los que les es muy difícil evaluar precisamente por ese déficit en el conocimiento para el desarrollo de la actividad deportiva de un club de fútbol profesional. Comienza su curva de aprendizaje a la vez que debe conducir con maestría una nave a la que acaba de subirse, de la que desconoce muchas cosas y a la que le falta el “libro de instrucciones”. Va a tener que aplicar ingeniería inversa para descubrir en qué estado se encuentra esa nave, su tripulación, las bondades de la misma, e iniciar una travesía llena de incertidumbres con la finalidad de comprobar si los objetivos programados van a estar en consonancia con el potencial humano con el que se cuenta. Una tarea excepcionalmente compleja incluso para los expertos.
No debemos olvidar que en el mundo del fútbol se confunden con demasiada frecuencia, los deseos con objetivos y proyectos, en muchos casos de forma interesada y en otros inconscientemente. Sea como fuere, esta “confusión” suele traducirse en un desencanto general para la masa social y todos aquellos sectores que sostienen a la entidad, es decir, a todos los integrantes del club en todos los ámbitos, que algunos medios de comunicación y entorno se encargan de airear o silenciar según sus intereses.
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