
No se trata de dar lecciones a nadie sino de despertar el interés y animar a los nuevos entrenadores a proponer algo con sello propio. Aportar un poco de luz sobre los fundamentos de un juego que pretende ser el mayor espectáculo deportivo del planeta. El único deporte donde se escucha, con demasiada frecuencia, que en fútbol está todo inventado. Si fuese cierto, entonces habría que reinventarlo. Cuando algo llega a su fin, desaparece para dejar paso a lo nuevo.
Creo que es un error pensar que las posiciones o el mal llamado sistema sean una solución a los problemas que plantea el rival que, por otra parte, tampoco hace nada que no se haya visto anteriormente, aunque esté completamente equivocado en su planteamiento.
Referirse al típico 4.4.2 o cualquier otro dibujo táctico como un sistema resulta de una simpleza absoluta. Una muestra más de que el fútbol lleva estancado demasiado tiempo en esta parte concreta y necesita de entrenadores sin miedo a equivocarse.
Según la RAE, un sistema es un conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí. Entonces lo importante no es el 4.4.2 o el 4.2.3.1 sino las funciones de los jugadores y la coordinación entre ellos para lograr situaciones de ventaja en espacio y tiempo.
Nos están haciendo creer, interesadamente, que el fútbol es de otro mundo y pretender ajustar el vocabulario humanoide a lo extraterrestre es rechazado por los alienígenas.
Volviendo a lo de la salida de balón desde el área pequeña; es una evidencia que cuanto más cerca se sitúen entre sí, los jugadores con los que se quiere iniciar el juego, las posibilidades para que la presión del rival sea efectiva se incrementan. Si a eso añadimos que se inicia de parado, la dificultad para rebasar a los que vienen a toda velocidad y el equipo contrario en bloque reduciendo espacios contra balón, aumentan las dudas y el riesgo amenazando considerablemente la eficacia de esta fórmula.
Como lo prometido es deuda, trataré de exponer una variante que, a mi entender, resulta más complicada de neutralizar por el rival al obligarle a utilizar más efectivos en la presión dejando descubiertas otras posiciones sobre las que se puede dirigir el juego. Es de lo que se trata en cualquier estrategia inteligente. Ofrecer alternativas (la estrategia no es sólo el balón parado). Si invertimos las posiciones iniciales y las distribuimos correctamente en el espacio todo cambia adquiriendo otra dimensión.
La forma: laterales retrasados y bien abiertos, fuera del área y a la altura de la línea del área pequeña, los centrales fuera del área grande separados 20/25 metros (el campo tiene un ancho de +/- 65 metros).
“Invita al rival” a que disponga de cuatro efectivos a presionarte porque tres no le llegan y aún así siempre queda uno libre, generalmente el portero. Ni que decir tiene que solo con esto no es suficiente. Hay que tener previsto y entrenado las diferentes opciones que faciliten darle continuidad al juego bajo presión. Limitarse a un posicionamiento inicial, sin más, es como tirar una moneda al aire. No voy a entrar en el aspecto funcional de la propuesta porque depende de varios factores como la calidad de entrenamiento, mentalidad del equipo, convencimiento y especialmente, de los conocimientos del entrenador, responsable de que se cumpla lo anterior. En el fútbol de élite desprenderse del balón no debería ser una opción; hay que jugarlo.

En esta diapositiva, se muestra la distribución de los jugadores propuesta. El equipo de rojo dispuesto para sacar el balón jugado desde atrás. Pretende atraer el mayor número de rivales a la presión y evolucionar en función de la propuesta del oponente. Intencionadamente, se ha dejado un jugador fuera del campo para que el entrenador, con su imaginación, lo coloque donde le convenga (siempre que no sea cerca del área) y crear así un problema añadido al rival. A mí me llega con los que están dentro del campo; juego con 10 sin problema siempre que lo tenga entrenado y dotado a mi equipo de los recursos para hacerlo.
Pueden seguir copiando la formula actual o proponer algo más coherente. Es su turno: hacer grande a su equipo o limitarlo.
Alberto Esparís.
Técnico de fútbol profesional.
Muy bueno Alberto. Me has convencido.
Salaudos
Interesante
La técnica importante tanto en golpeos y controles si no se va todo por la borda .
Tratándose de un grupo de jugadores bien dotados técnicamente la propuesta que expones me parece muy interesante
Repetir en los entrenamientos será parte del éxito