
El pasado martes, 28 de Julio, se lleva a cabo la Junta Extraordinaria cuyo resultado estaba pactado de antemano: servir en bandeja el club a uno de los accionistas mayoritarios. O sea, nos convocaron por puro trámite. En artículos precedentes ya dejé patente mi disconformidad con esta medida que en nada beneficia al RC Deportivo.
Pertenezco al selecto grupo de deportivistas y accionistas que no rendimos pleitesía a nadie. Orgullosos de nuestro RC Deportivo, nada más. Vivimos al margen de reverencias y, desde luego, nunca ante quienes llevaron a este club a la situación actual de desprestigio, tanto deportivo como institucional.
Se inicia la junta con la intervención de un miembro del actual Consejo de Administración (no de un aficionado cualquiera) denunciando graves irregularidades contables, nombrando e involucrando directamente al Sr. Vidal, tanto en su etapa anterior en calidad de Consejero, como en la de actual Presidente del Consejo de Administración. Durante su intervención, indicó que de todo lo que allí exponía, era conocedor el actual Consejo de Administración y que sus investigaciones internas tuvieron el beneplácito y felicitación, en su momento, del Presidente señor Vidal Raposo.
Una información impactante para la mayoría de los asistentes, los aplausos así lo demostraron, pero irrelevante para el Consejo de Administración y su presidente que, con total desprecio, se limitaron a recoger el dosier de más de 600 páginas entregado por el consejero D. Miguel Otero y continuaron con el siguiente punto del orden del día ¡Aquí no ha pasado nada!
Es decir, si la deuda fuese inferior a la que el Consejo de Administración dice ser, les parece mal. No vaya ser que la empresa no esté tan “escarallada” (palabras del señor Escotet) y no precisase de rescate alguno, tal como mantenemos muchos accionistas.
Entiendo que lo que procedería en ese momento, Sr. Vidal Raposo, por ética, si la tuviere, por respeto a los accionistas del Club, a la institución que representa, a los que sienten al Deportivo como algo propio, incluyendo a esos que no tienen carnet ni pueden asistir a Riazor, a la diáspora de la que usted hizo gala de conocer y que utiliza para hablar de sentimiento, cuando los está despojando de él. La única salida honrosa y que le dignificaría, sería solicitar la suspensión y aplazamiento de la Junta Extraordinaria y volver a convocarla, libre de toda sospecha y atisbo de duda legal sobre el estado financiero y societario de la entidad.
Por si había alguna duda, el que fuera abogado del club durante la época dorada, Don Germán Rodríguez Conchado, fue todavía más duro con las supuestas irregularidades tanto contables como de índole societario. Una intervención que considero brillante, en la exposición y en el contenido. Esto debería hacernos reflexionar, pero como buenos gallegos, la mayoría siguen abonados a aquello de: “mexan por nos e decimos que chove”.
Una Xunta Xeral que, como manifesté hace unos días, considero preparada de forma artera y taimada por un grupo de gente sin escrúpulos, que lo único que les importa del RC Deportivo es su utilidad en beneficio propio, donde no solo predominó la prepotencia que les caracteriza y el abuso de poder, propios de gente dictatorial y ruin, sino que el cinismo, hipocresía y despotismo fueron su carta de presentación y, espero que pronto de su adiós.
Sin embargo, algo flotaba en el ambiente de la mesa presidencial. El lenguaje no verbal decía una cosa muy distinta a lo que allí se manifestaba, incluso con máscara. Había cierto nerviosismo, lo que ya estaba escrito por ellos mismos, no atinaban a leerlo correctamente, se les trababa la lengua ¿Por qué sería? ¡Ay, la conciencia!
Especialmente desagradable la actuación del ¿Presidente? ¿O un mandado? Anunciando un nuevo punto del orden del día para cesar al único consejero que demostró defender los intereses de RC Deportivo. Repugnante y vomitivo. Primero le saluda, le adula y más tarde le “apuñala”.
Con esa actuación, lo que consiguió el señor Vidal Raposo fue demostrar, por enésima vez, su bajeza moral y falta de respeto hacia el deportivismo en general y también hacia los que creemos, equivocados o no, en las tesis del señor Miguel Otero. Ojalá hubiese más consejeros con el mismo coraje y conocimientos, en su ámbito de gestión, para regir los destinos del que fue nuestro RC Deportivo y que espero, la justicia, más pronto que tarde, nos lo devuelva.
Me preguntan mis amigos por qué no intervine. Es muy fácil: el protocolo que usan estos mandatarios, como no podía ser de otra manera, adultera el contenido global de las intervenciones. Ellos deciden en qué orden intervienes y saben de antemano quienes son afines y quienes no, ya que previamente solicitas por escrito lo que quieres exponer; así te clasifican. ¡No entro en ese juego! Como muestra, el palmero mayor que dejaron para el final, aversivo y nauseabundo, sin aportar nada más que adulación y adoración hacia Fernando Vidal. Otro de los motivos, es que este Consejo de Administración ya no pinta nada y resultaría estéril cualquier ruego o sugerencia.
Uno de los accionistas que tomaron la palabra, mostró su extrañeza de que el turno de intervenciones no figurase en el primer o segundo orden del dia, antes por supuesto, de las votaciones. Dando así la posibilidad a los asistentes de exponer cualquier otra alternativa que pudiese ser más beneficiosa para la entidad, ya que se estaba decidiendo, nada más y nada menos, que el futuro del club. Se refirió a esto, como algo que nunca había vivido en ninguna otra parte del mundo, en circunstancia similar. Claro, no sabía que aquí somos así de confiados y singulares.
En resumen: una junta llena de bondades, enriquecedora, trasparente y democrática.
Ejemplo de transparencia y democracia 1: tienes tres opciones, dos te las marcan y la tercera la tienes que adivinar. Muy ilustrativo. En publicidad, esto se denomina «publicidad engañosa» y está penalizado. En este caso lo desconozco, pero desde el punto de vista moral, resulta inadmisible.

Ejemplo de trasparecía y democracia 2: las urnas de la vergüenza. Gracias a esto modelo de votación, el Consejo de Administración puede conocer el sentido del voto de cada uno. Para bien o para mal, quedas señalado.

Vivimos en un país que se dice democrático, pero la realidad es que a esta democracia le falta mucho para alcanzar el nivel deseado.
Alberto Esparís
Técnico de fútbol profesional
Brillante artículo, tanto por su contenido como por su fácil lectura. Eso sí, para los que sepan leer y utilicen el sentido común.
No estuve en la Junta pero leí en prensa as intervenciones y lo que expones es fiel reflejo de las mismas.