Las cosas casi siempre son como parecen. Cada día que pasa resulta más evidente que el crédito participativo de Abanca tenía un doble sentido y ninguno favorable al RC Deportivo.

Somos muchos los que pensamos que se ha utilizado el mensaje del miedo a la desaparición del Club para justificar la necesidad del desacreditado crédito y, de este modo, hacerse con la presidencia del Club. No se trata de que el señor Vidal sea un mentiroso, pero pienso que, en este caso, ha llegado a considerar su verdad como algo construido en base a una premisa equivocada.

Estar endeudado puede ser una dificultad, pero nunca un problema. Sólo cuando superas tu capacidad de endeudamiento aparece el problema. Si la superas innecesariamente, el problema eres tú.

¡Hace falta dinero! decía el nuevo presidente Fernando Vidal para justificar el acuerdo con Abanca ¡No es cierto señor Vidal! Hace falta sentido común, hace falta gestión, hace falta un proyecto y un equipo de técnicos con experiencia para desarrollar ese proyecto y en Coruña los hay; aunque Vd., como es lógico, no lo sepa (no pertenece al mundo del fútbol), y la política del amiguismo que practica echa por tierra cualquier intento de fortalecer el área deportiva con técnicos solventes que permitirían devolver la estabilidad necesaria a nuestro club. Sobra populismo y falta realismo en su gestión ¡De transparencia mejor no hablamos!

Consumado el despropósito de la supuesta necesidad del crédito, uno en su ingenuidad, creía que se iba emplear ese dinero en hacerse en propiedad con dos o tres futbolistas de nivel. Hacer patrimonio (otro de los errores que urge corregir) y reforzar el equipo, revalorizar esos fichajes para ganar dinero en futuras transferencias. Pero no, se contratan jugadores que están sin equipo y a otros a los que sus equipos necesitan darle salida. Es decir, un cambio de cromos. Nosotros damos salida a jugadores que entendemos que no nos interesan y entran otros a coste cero. Dejamos de pagar el salario a los que se van y ese mismo salario lo empleamos con los que llegan. ¿Dónde está la necesidad del crédito para ese movimiento? Por otra parte, el presupuesto de la temporada 2019-2020 estaba cerrado y al corriente de pagos hasta el 30 de junio del 2020. Tampoco por este motivo se justifica la necesidad del crédito ¿Qué se nos oculta entonces?

Volvemos al principio, hace falta gestión, conocimiento del mercado, trabajo en equipo, responsabilidad compartida y un largo etc. Los conocimientos técnicos que avalan al presidente Fernando Vidal acerca del fútbol profesional, caben por el ojo de una aguja de bordar y pasan holgados. Eso sería lo de menos porque su función es la de presidir. Lo verdaderamente grave es que, a su mano derecha en el área deportiva, Albert Gil (un preparador físico, uno de tantos), le pasa lo mismo. Ya saben; la carcoma del amiguismo anida en la mediocridad.

Está sobradamente demostrado que en nuestro Club no sólo se valora más a los de fuera, sino que se va mas allá despreciando el talento y experiencia de los técnicos de casa como norma, hablo de técnicos cualificados. Eso sí que va en contra de los intereses del RC Deportivo y de su identidad.

El RC Deportivo es un negocio redondo y Abanca lo sabe. No sólo va a recuperar su dinero si no que va a ganar mucho más de lo que prestó. Sólo la publicidad del “ESTADIO ABANCA” genera más que la deuda en sí. Y cuando lo venda habrá culminado su jugada maestra. No olvidemos que las condiciones del crédito las puso Abanca y el que pone las condiciones posee el control.

El presidente del Real Club Celta De Vigo D. Carlos Mouriño, asegura haber rechazado 93 millones por el 66% del Club a un grupo chino que lo pagaría en un sólo plazo.

El Real club Deportivo de La Coruña tiene un capital social enorme. Muy superior al del Celta. Si se pusiese a la venta su valor actual no bajaría de los 150.000.000€. En primera, su valor se vería sensiblemente incrementado. Esto lo sabe muy bien el señor Escotet y debería despertar al deportivismo.

Nadie duda de que el Real club Deportivo de La Coruña esté atravesando una dificultad económica, agravada a su vez por una clasificación deportiva derivada del maldito y recurrente error de nuestro Club, el de confundir el gasto por inversión, el de fichar por fichar, el de echar al bueno y quedarse con el malo. Eso lo hacen muy bien; ni nuestro mayor enemigo nos lo podría mejorar. Pasa en la base (aquí el destrozo es repetitivo y superlativo) y pasa en el primer equipo. Esto no significa que el club esté al borde de la desaparición, ni mucho menos.

Hace falta tener la cara muy dura para semejante afirmación, y el deportivismo estar muy dormido para creérselo.

Tiene gracia que los causantes de esta situación sean los mismos que ahora se quieren erigir como salvadores. Una broma de mal gusto. Una más.

Alberto Esparís.
Técnico de fútbol Profesional

Un comentario en «Negro futuro para un proyecto en blanco: La dudosa utilidad del crédito participativo»

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